Central Avenue de noche
En los años cuarenta, Central Avenue es el corazón de la Los Ángeles negra. Los convenios restrictivos impiden a las familias negras vivir en buena parte de la ciudad, y la comunidad se concentra a lo largo de esta avenida, que baja del centro hacia el sur, en dirección a Watts. Hay tiendas, iglesias, periódicos, consultas médicas y, sobre todo, clubes.
El centro de todo es el Hotel Dunbar, abierto en 1928 por un dentista negro, John Somerville, para alojar a los visitantes que los hoteles blancos no admitían. Allí duermen Duke Ellington, Louis Armstrong y Billie Holiday cuando actúan en la ciudad. Alrededor, locales como el Club Alabam llenan las noches con orquestas, bailarinas y espectáculos hasta la madrugada.
Con la guerra, la avenida se transforma. Llegan miles de trabajadores de los astilleros y las fábricas de aviones, con dinero en el bolsillo y ganas de gastarlo. Tocan allí T-Bone Walker y Charles Brown, y también una generación de jóvenes músicos de jazz que llevan el bebop a la costa oeste. Las sesiones de después del cierre se alargan hasta que sale el sol.
También llega público blanco, y con él la policía. Las redadas en los locales donde se mezclan negros y blancos son frecuentes, y muchos músicos recuerdan el acoso constante.
El final llega en los años cincuenta, por razones que parecen buenas noticias. En 1948 el Tribunal Supremo declara inaplicables los convenios restrictivos, y muchas familias se van a otros barrios. En 1953 se fusionan los sindicatos de músicos negros y blancos, y los trabajos mejor pagados salen de la avenida. Central Avenue se vacía poco a poco.
Para escuchar
- T-Bone Walker, Mean Old World (1942)
- Johnny Moore's Three Blazers & Charles Brown, Drifting Blues (1945)
- Dexter Gordon & Wardell Gray, The Chase (1947)
Fuentes
- Clora Bryant et al., Central Avenue Sounds: Jazz in Los Angeles (1998)
- R. J. Smith, The Great Black Way: L.A. in the 1940s and the Lost African-American Renaissance (2006)